Amo el arte. Me gusta su trascendencia, su elocuencia, pero sobre todo su capacidad de suscitar emociones y pensamientos profundos.
Siguiendo la costumbre del "Canto de las Miróforas", es decir, ofrecer elementos sonoros y visuales para atrevernos a pensar desde la esperanza; quiero compartir ahora con ustedes una de esas obras que en lo particular me "tocan" mucho. Se trata de uno de los temas de la banda sonora de "Mar Adentro". Una película que cuenta la historia de Ramón Sampedro, un tetrapléjico que quiere suicidarse. La pieza fue compuesta por Alejandro Amenábar, quien a su vez fue el director y productor de la película.
El poema que van a escuchar, cuya letra les ofrezco abajo, y que ha sido "hilvanado" sobre esta composición maravillosa, no es menos que fantástico; es de la autoría de Ramón Sampedro, el protogonista de la historia. Espero lo disfruten como yo.
(para escucharlo presiona PLAY)
Mar adentro, mar adentro,
y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños,
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.
Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo;
es como penetrar al centro del universo:
El abrazo más pueril,
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo:
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
más adentro, más adentro,
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.
Podcast Summary
Miróforas, es en pocas palabras, un espacio sin mayores pretensiones. Sólo busco que aquí puedas encontrar una que otra palabra o melodía que te anime a seguir adelante. Su nombre obedece al famoso icono de «Las Miróforas», las mujeres que muy de madrugada fueron al sepulcro de Jesús llevando aromas para embalsamar su cuerpo. Las miróforas, las portadoras del "myron" (un aceite perfumado, de ahí su nombre) son también, imagen de lo que todos los cristianos debemos ser, y que San Pablo define como "portadores del buen olor de Cristo".