Soy un convencido del poder del arte. Por eso siempre he pensado que se logra mucho, mucho más a través de ella, que con los discursos vacíos y los conceptos áridos.
Jesús lo sabía; y por eso, cuando hago una relectura –muy personal por cierto- de lo que fue el ministerio público de Jesús, siempre llego a la misma conclusión: pienso que existe una "faceta" de Jesús en la que poco o casi nada nos hemos detenido: Jesús era un artista, en su boca lo divino se hacia arte y el arte se trocaba en parábolas: la viña, el rebaño, la masa, la luz, la sal... todo en su predicación era luz, color y gracia. De hecho, su misma persona –con el misterio de la Encarnación-se introdujo en una “dinámica estética salvífica”, es decir Dios se hizo belleza humana, estéticamente palpable, para que por esta belleza –humana y divina- fuese salvado todo el género humano. De esto se desprende una consecuencia bastante seria para la Iglesia, «Cuerpo bello de Cristo», toda ella está llamada a transmitir está belleza de Cristo al mundo; un mundo deformado por el pecado y por el mal en sus múltiples manifestaciones: la corrupción, la violencia, la guerra…
Precisamente, ahora que mencionamos esto, no podemos negar que en el tiempo en que vivimos, será el arte de lo bello lo que salvará al mundo. Casi como una profecía, Dostoievski ya lo había anunciado en su libro "El idiota": “La belleza salvará la mundo… y la belleza es Cristo”.
Como nunca antes, en esta hora del laicado, los cristianos de este nuevo milenio, hemos recibido la misión de llevar esta belleza, que es la belleza del Rostro del «Cristo Total», la Iglesia, a todos los hombres.
Ya es hora de que en los "carteles" de nuestros proyectos pastorales, acciones evangelizadoras, comunidades y realidades eclesiales, el mensaje siempre antiguo y siempre nuevo del amor de Dios, se exprese de un modo más actual, más acorde al tiempo y al mundo de hoy.
¿Carteles? Está parábola te lo aclarará:
Dicen que una vez, había un ciego sentado en un parque, con una gorra a sus pies y un cartel en el que, escrito con tiza blanca, decía: "POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO".
Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio la vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Ahora su gorra estaba llena de billetes y monedas.
El ciego reconociendo sus pasos le preguntó si había sido él quien re-escribió su cartel y sobre todo, qué que era lo que había escrito allí.
El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".
Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: "ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y... YO NO PUEDO VERLA"
Moraleja
Cambiemos de estrategia cuando algo no nos sale, y verás que puede que resulte mejor de esa manera. Ya te imaginarás lo que nos toca como Iglesia.
Para terminar quiero ofrecerles una espectacular composición, “Light of the World”, (Luz del Mundo) de Robert Lebel, sacerdote canadiense. Este tema fue el himno de la XVII Jornada Mundial de la Juventud, en Toronto, Canadá, en el año 2002. La versión que escucharán está en español, y en realidad es una canción muy especial.
Justamente, en una de sus estrofas, se nos invita a ser -para el mundo- el “Rostro del Amor”, reflejo de la belleza de Cristo, «Luz del Mundo».
Como todos saben, todos los “Domingos de Ramos” se celebra –en toda la Iglesia- la Jornada Mundial de la Juventud, y cada tres años una jornada especial en distintos países, la más reciente de este tipo fue la de Colonia. Por eso quiero invitarlos a escuchar los himnos de las jornadas mundiales pasadas; todos son absolutamente espectaculares, y sólo los podrán escuchar aquí -todos juntos- en “Miróforas”.
LIGHT OF THE WORLD
“Luz del mundo” (versión en español)
Traducción: Jesús García
Adaptación de la letra: Marta Cesteros Yagüe
Intérpretes:
Juan de Dios Fdez.-Caballero Heredia
Marta Cesteros Yagüe
José Luis Vicente Illera
Susana de Torres González
Laura de Pinto Briceño
Aquél a quien hemos podido ver
Aquél que nuestras manos han podido sentir
Aquél a quien pudimos escuchar
El que reconocimos en nuestro corazón,
aquí está; os lo anunciamos hoy.
Resplandece con su luz,
es del mundo el Salvador.
Hay tantos entre tanta oscuridad
y tantos en el mundo que duermen sin cesar.
Hagámosles, hermanos, despertar,
salir de su dolor, brindarles amistad
y juntos enfrentar el temporal,
seamos en la noche pregoneros de la luz
LA LUZ EN EL MUNDO
SAL DE LA TIERRA
SEAMOS PARA EL MUNDO
EL ROSTRO DEL AMOR
LA LUZ EN EL MUNDO
CRISTO ES LA LUZ
SEREMOS SU REFLEJO
Y POR SIEMPRE BRILLAREMOS
CON SU LUZ
Hay tantos que se pierden al buscar
sentido de vivir, razones para amar.
Si los pudiéramos acompañar,
compartir su dolor, presentarles a Jesús,
quizás ellos pudiesen comprender
que es en el partir del pan
que podemos renacer.
LA LUZ EN EL MUNDO...
No servirá la sal sin su sabor
y no iluminará, escondida, la luz.
La Gracia llene nuestro corazón
y el Espíritu de Dios nos inunde con su Don.
Que nuestra vida alumbre con la luz,
La justicia y el amor
De nuestro Señor Jesús.
"El reto fue grande, pero confié en el Espíritu Santo, pidiendo y esperando la gracia de la inspiración." (Padre Robert Lebel, compositor)
Podcast Summary
Miróforas, es en pocas palabras, un espacio sin mayores pretensiones. Sólo busco que aquí puedas encontrar una que otra palabra o melodía que te anime a seguir adelante. Su nombre obedece al famoso icono de «Las Miróforas», las mujeres que muy de madrugada fueron al sepulcro de Jesús llevando aromas para embalsamar su cuerpo. Las miróforas, las portadoras del "myron" (un aceite perfumado, de ahí su nombre) son también, imagen de lo que todos los cristianos debemos ser, y que San Pablo define como "portadores del buen olor de Cristo".