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El Canto de las MiróforasNIHIL AMORI CHRISTI PRAEPONERE (No pongas nada ante el amor de Cristo) |
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Navidad, el camino de la pequeñez
December 16, 2011 06:22 AM PST
Con este hermoso video, único por su espontaneidad y ternura, quiero enviar a cada uno de ustedes un especial saludo con ocasión de la gozosa celebración del nacimiento de Jesús. Que el niño de Belén, en su admirable humildad, llene nuestros corazones con su luz, de modo tal que podamos avanzar en el único camino que conduce sin errores a él: la pequeñez.
La parábola de la Casa sobre la Roca
November 08, 2011 09:33 PM PST
July 05, 2010 06:14 AM PDT
«El camino se dividía en dos en medio del bosque... yo tome el menos transitado, y eso me cambió la vida.» Robert Frost. Es muy probable que para muchas mujeres, por la presión de su entorno o por propia convicción, el aborto sea la salida más fácil, el camino más recorrido ante un embarazo no deseado. Sin embargo, optar por la vida -con miras a la adopción- es una alternativa que hace una gran diferencia. DE CRIMINAL A MONJE BENEDICTINO DESPUÉS DE QUE «SE LE APARECIERA UN ÁNGEL EN LA CÁRCEL»
November 05, 2006 06:01 PM PST
Por José A. Méndez Para aquellos que ya no creen, para aquellos que han perdido la esperanza... Vallejo-Nágera recoge en su último libro el testimonio «absolutamente real» de un converso. De terrible criminal a místico benedictino. De drogadicto cruel a testigo del Evangelio. De esclavo de Satanás a siervo de Cristo. Éste es el retrato a grandes rasgos de Albert Wensbourgh, un inglés cuya vida parece una película de ficción, pero que es tan auténtica como todos los expedientes médicos que acreditan su cordura. La escritora María Vallejo-Nágera recoge en su último libro, «Un mensajero en la noche» (Editorial Belacqua) el testimonio asombroso de este místico del siglo XXI y describe, bajo el seudónimo de «Clara», punto por punto las entrevistas que mantuvieron. «He asaltado a mano armada, he engañado, estafado, robado en casas privadas, almacenes y grandes fábricas. También he robado coches...». Por todos estos delitos, Albert Michael Wensbourgh fue condenado a 25 años en las peores prisiones de Inglaterra. Una vida marcada por la delincuencia, la droga, el alcohol, la violencia, la pornografía, los abusos sexuales que sufrió en su infancia y una familia rota en mil pedazos. Una vida de odio y sufrimiento. Sin embargo, en la madrugada del 1 de enero de 1997, Albert Wensbourgh experimentó una vivencia increíble pero auténtica, según demuestran los informes médicos que certifican que no sólo no mentía, sino que era inteligente, cuerdo y equilibrado. Una experiencia mística que le hizo volver sus ojos a Dios y convertirse en monje benedictino dedicado por entero a una misión santa. Este relato, propio de cualquier película de ciencia ficción aunque totalmente real, es el que recoge el último libro de María Vallejo-Nágera, «Un mensajero en la noche», publicado recientemente por la editorial Belacqua. Una obra escalo- friante por su veracidad, capaz de remover la conciencia del lector más frío e insensible. El texto intercala el estilo literario de la novela con la agilidad de la entrevista, y destapa, poco a poco, los secretos de una vida apasionante. EL OLOR DEL INFIERNO Violado repetidas veces en su juventud, Albert Wensbourgh pronto se convirtió en un asiduo del crimen y de la extorsión. Marihuana, crack, alcohol, pornografía... cualquier tipo de vicio era válido si con eso podía afrontar la crueldad de su vida. Las visitas a los juzgados se sucedían, aunque no con la misma frecuencia que los delitos. Un intento de robo con arma de fuego y rehenes incluidos fue la puntilla de su carrera criminal y el que movió a un juez inflexible e inmisericorde ¬y, a todas luces, justo¬ a condenarle a 25 años de prisión. De la sentencia sólo cumpliría 14, aunque en las cárceles más temidas de Inglaterra, encerrado junto a violadores, maníacos sexuales y asesinos, entre el «pestilente y familiar olor a cañería podrida y a heces mal recogidas, a esperma seco en las paredes y a alimañas putrefactas. El olor del infierno». Las prisiones de Durham, Everthorpe o la celda número ocho del ala C de Wakefield, una cárcel altamente peligrosa, fueron su hogar durante más de una década, y en ellas se granjeó el respeto de los presos, primero infligiendo miedo y después sirviéndoles de consuelo y consejero espiritual. Tal y como señala el libro, la noche del 1 de enero de 1997 vivió una experiencia que cambiaría su vida de forma radical y sorprendente. Albert Michael Wensbourgh fue visitado por «un ángel real». No una confusión fruto de las drogas ni una enajenación mental. Así consta en todos los informes clínicos que voluntariamente solicitó y que acreditan una total lucidez y sinceridad. «Me di cuenta de que algo sobrenatural y fuera de mi entendimiento estaba produciéndose ante mis propios ojos. Me atemoricé terriblemente y recuerdo que, en mi miedo, me levanté de un brinco y corrí a acurrucarme en una esquina de mi celda, intentando protegerme la cabeza con ambas manos». Era una luz tan potente como para despertar a los presos de las celdas contiguas, entre las que se dibujaba la presencia física de una figura humana. Albert asegura haberlo visto con una total nitidez, y sus descripciones resultan abrumadoramente precisas, muy lejos de tópicos. Eso sí, «no tenía alas. Yo no las percibí. Pero sí muchos rayos de luz que parecían salir disparados de su espalda». Su vida cambió totalmente, y tras reconocerse a sí mismo la veracidad de tal experiencia, emprendió un camino de santidad desde su condición de presidiario hasta convertirse en monje benedictino del monasterio inglés María, Reina de la Paz. En septiembre del año 2001, cuando las torres gemelas de Nueva York eran aún un amasijo de hierros, muerte y confusión, María Vallejo-Nágera tuvo la posibilidad de entrevistar a Albert y recoger sus conversaciones para escribir un artículo en el rotativo británico «Sunday Express». UN MÍSTICO DE CARNE Y HUESO En septiembre de 2003, Vallejo-Nágera publicó el relato completo en este libro lleno de sorpresas, un texto que ya va por la quinta edición. Su testimonio es un signo de esperanza para quienes lo creen todo perdido y supone un motivo de reflexión para los partidarios de la pena de muerte. Podrá convencer o no la veracidad de esta «aparición», pero es indudable que el enorme sentido religioso de sus páginas gira en torno a un hombre que se acostó siendo un criminal y amaneció convertido en místico. Después de muchas gestiones, problemas de publicación y cambios de editorial, María Vallejo-Nágera ha sacado a la luz el apasionante relato de un místico de hoy en día. Sin embargo, los escépticos encuentran un problema en el ejemplo de conversión real que supone el caso de Albert Wensbourgh. Para muchos, la riqueza de este libro está en que, a pesar de que cambie ciertos nombres para preservar la intimidad de los monjes, a diferencia de otros como «El Codigo da Vinci» o «Caballo de Troya», presenta una imagen de Dios basada en un hecho real, apoyada en una vida coherente y avalada por documentos científicos. La polémica está servida. «ME FIÉ DE ÉL PORQUE ORABA» Ante un testimonio como el que narra, la duda surge inevitablemente: ¿Es realmente cierto lo que contó Albert? La sombra de una alucinación o de una locura transitoria planea sobre cada página del libro, sin embargo, María Vallejo-Nágera, la autora del libro, que convivió con él durante casi un año, lo tiene muy claro: «Estudié todos los exámenes clínicos que él había solicitado de forma voluntaria. Albert temió haberse vuelto loco, pero absolutamente todos acreditan su cordura y su sinceridad. Además, el abad del monasterio, un hombre muy culto que hablaba 5 idiomas, era también psiquiatra. Al principio sentí incredulidad, incluso miedo, pero luego fue surgiendo una amistad muy fuerte. Me fie de él porque vi que oraba. Era un ser bondadoso, que trabajaba para la gente más pobre. Él se preocupó mucho de que su historia se conociese entre los estratos más bajos de la sociedad, especialmente entre los presos», confirma. “UN MENSAJERO EN LA NOCHE” La autora nos comparte su experiencia Dña. María Vallejo-Nágera Pedagoga y escritora Vitoria, 30 de septiembre de 2003 La verdad es que me apetece muchísimo estar hoy con ustedes, porque son la primera audiencia que tengo fuera de Madrid y quiero comprobar su reacción ante la presentación de mi novela. Desde luego, la presenté hace una semana escasa y desde ese día he sido bombardeada por todo tipo de periodismo: llamadas de la radio, de la prensa, etc. Por eso quiero saber ahora qué opinan ustedes al respecto. Y para empezar les cuento que Un mensajero en la noche es un caso real. Además de que soy una persona muy, muy creyente, soy católica, yo he vivido en Londres estos últimos ocho años, y en el año 1994, más concretamente, colaboré con la Iglesia en la guerra de Bosnia, trabajando en un campo de refugiados, por lo que tengo muchísimos amigos sacerdotes católicos de allí. El caso es que, un buen día, uno de esos sacerdotes llamó a mi residencia londinense y me preguntó si estaba trabajando en mi tercera novela, a lo que yo contesté que ciertamente no sabía qué me pasaba, que me sentaba delante del ordenador y no me funcionaba la cabeza (a pesar de la imaginación que suelo tener), que no lograba arrancar, en definitiva. Entonces, muy decidido, me dijo: "Tengo una historia para ti. Ayer conocí en un monasterio benedictino, en un pueblecito -cuyo nombre no puedo facilitarles porque el abad me pidió que lo guardara totalmente en el anonimato para que nadie moleste a los monjes-, a una persona muy famosa en los ambientes de Scotland Yard porque ha dado una guerra tremenda". Y, efectivamente, esta persona estaba muy perseguida por la ley. Había pertenecido a una banda de mafiosos, una familia inglesa al modo siciliano que, si bien a ustedes no les sonará de nada, desgraciadamente en Inglaterra han sido un gran problema. Pues bien, el protagonista de mi novela, al que he llamado Albert para proteger su intimidad y su anonimato, no era sino uno de los matones de esta banda. Desde luego, el personaje real del que les hablo y que he reflejado en Un mensajero en la noche fue un gran delincuente, un hombre muy agresivo y peligroso. Scotland Yard estuvo años y años buscándole, y cada vez que le cogían se salvaba por aquello de que, en el ámbito de la justicia, siempre hay grandes abogados que trabajan precisamente para los mafiosos, ya que éstos cuentan con ingentes sumas de dinero para pagarles. No obstante, un día, durante un atraco a mano armada en un gran banco al sur de Londres, la policía pudo atraparle (de hecho fue filmado por las cámaras) y le cayeron veinticinco años de cárcel. Y a pesar de que nuevamente un gran abogado apeló la sentencia, tan sólo consiguió rebajar la pena a catorce años de prisión. Así comenzó, entonces, su vida como recluso, tan problemática o más como la que tuvo en libertad. Y aquí comienza también el relato del protagonista del libro. Lo cierto es que daba muchísima guerra, como les comentaba al principio. Era traficante de tabaco, alcohol y, en fin, todo tipo de droga dentro de la cárcel, y aunque la policía era conocedora de sus trapicheos, era sumamente inteligente y escurridizo (no en vano, era líder de todas y cada una de las cárceles por las que pasó, que, si no me equivoco, fueron diez). Claro que no siempre se salía con la suya, y por tanto no es de extrañar que fueran muchas las veces en las que acababa en celdas de castigo dentro de la propia prisión. Dichas celdas suelen ser muy pequeñas, y si el resto tiene muebles muy precarios, éstas tan sólo cuentan con un pequeño camastro o letrina y unos ventanucos muy pequeños que generalmente dan a patios cerrados. Esto es, nada de vistas al jardín, como de hecho tuvo en otras celdas de las muchas otras cárceles en las que fue recluido el mafioso del que les hablo. Así que ahí fue encerrado en muchísimas ocasiones en las que tan sólo contaba con una pequeña lucecita que le dejaban encender a determinadas horas del día por si quería leer. Y he aquí que a las dos de la mañana del 1 de enero de 1997, estando en una de estas celdas de castigo, en una prisión muy conocida y muy peligrosa que se llama Wakefield, al norte de Inglaterra, para ser más concretos, nuestro protagonista dormía profundamente en su camastro cuando, según relata, le despertó un gran puñetazo en el pecho que le hizo caerse de la cama. Inmediatamente pensó que alguno de sus compañeros de pasillo, igual de peligrosos que él, había conseguido entrar en la celda y atacarle. No obstante, acto seguido consiguió despabilarse un poco mientras preguntaba quién había entrado. Y cuál no fue su sorpresa cuando vio una figura humana llena de luz que le estiraba una mano y se le acercaba a la boca haciéndole sentir un inmenso calor en el cuerpo (y les recuerdo que era enero, que nevaba fuera de la cárcel y que, normalmente, allí ponen la calefacción a ciertas horas del día y a muy pocas horas de la noche, por lo que, como mucho, disponen de alguna que otra manta gruesa, pero nada más). Entonces, comenzó a sudar, y de repente, de nuevo según su propio relato, algo, un empuje, le obligó a caer de rodillas sin por ello enterarse aún muy bien de qué sucedía. Fue en ese preciso momento cuando ese ser, esa luminosa aparición, le dijo que era un ángel del Señor y que había llegado hasta él para darle un mensaje que, por cierto, es un secreto que solamente saben el abad y el arzobispo que años más tarde le ordenó monje benedictino. De dicho mensaje lo único que él nos transmitió a mí y a todos los demás fue que ese ángel le dijo que tenía que cambiar. "Albert, deja de correr -fueron sus primeras palabras-. El Señor te ha escogido y vas a trabajar para él. A partir de ahora nunca más podrás volver a ofender a tu Señor, y acabarás tus días en una casa de Cristo". Lo demás es, como les digo, un secreto que únicamente contó a las dos personas arriba citadas. Después, esa figura angelical desapareció dejándole inmerso en una enorme confusión, en un enorme miedo, ya que no sabía lo que eran los ángeles. Debemos comprender que era una persona que nunca había creído, que ni siquiera estaba bautizada, así que no entendía lo que era la religión. Y, por si fuera poco, toda su vida, desde niño, había sido muy traumática: fue abandonado, siendo bebé, en un orfanato, por lo que pasó su infancia de uno en otro centro de acogida de niños huérfanos, y su adolescencia también resultó atroz, pues fue violado por otro marinero adulto en el barco donde faenaba como pescador. A raíz de aquello empezaron las violaciones, la droga, la delincuencia adolescente y, por último, los actos mafiosos. Por tanto, no resulta raro que se quedara totalmente bloqueado y pensara, como él mismo confesaba, que se había vuelto loco. De su éxtasis le despertaron los gritos del resto de los presos, que no vieron al ángel pero sí que sintieron su luz. Sea como fuere, el caso es que este episodio fue sumamente importante para él, porque supuso adoptar una seguridad tremenda en sí mismo. Y no es para menos. Como les acabo de comentar, en un primer momento pensó que tantos años abusando del alcohol y las drogas habían hecho mella en él hasta el punto de que su adicción le estaba pasando factura con una locura de semejante tamaño, y para hacerle frente reaccionó de una manera muy humana y muy curiosa, esto es, decidiendo fumarse un porro, puesto que, por supuesto, guardaba droga bajo su colchón. Sin embargo, en su cabeza seguía repiqueteando la frase del ángel, "nunca más podrás volver a ofender a tu Señor", y nada más acercarse el porro a la boca notó una enorme arcada y empezó a devolver, a temblar y a tener convulsiones. Y posteriormente, una vez calmado, miró a las paredes de su celda, que, como las de los otros compañeros, estaban cubiertas de pornografía, y notó una inmensa tristeza. Ni asco, ni rabia, sino una inexplicable e inmensa tristeza. Entonces, no pudo frenarse y empezó a arañar las paredes para quitar todas aquellas fotos que le rodeaban. Así, ése fue el verdadero momento en el que, tal y como el ángel le había indicado, Albert cambió absolutamente de personalidad. No en vano, pasó unos diez días muy confuso, sin querer hablar con sus amigos. Anteriormente había sido el líder dentro de la cárcel porque sin duda era el más conflictivo, pero algo había sucedido, algo iba a ser distinto en él a partir de aquel episodio. Por tanto, no es de extrañar que los primeros sorprendidos fueran sus compañeros, que comenzaron a atosigarle preguntándole cómo había conseguido ese foco de luz tan increíblemente potente, cuando él no tenía ningún foco. En fin. Para no destriparles toda la novela, porque todo su relato lo encontrarán en ella, resumiré el asunto comentándoles que, poco a poco, se atrevió a hablar y relatar su experiencia. Había un monje que solía visitar a los presos de la cárcel, y si al principio Albert pasaba muchísima vergüenza y ni siquiera se atrevía a acercarse a él y contarle lo que le había sucedido, un día, por fin, logró vencer su timidez y explicarle su curiosísimo caso. Entonces, este monje le regaló su primera Biblia, lo que dio lugar a la verdadera transformación de Albert, hasta el punto de que empezaron a ocurrirle muchísimos fenómenos extraños y místicos dentro de la cárcel. Como, por ejemplo, cuando aprobaba con matrícula todos los exámenes de Teología, materia que pidió estudiar, sin apenas tener tiempo para prepararlos. Él lo explicaba argumentando que notaba un calor alrededor de él al sentarse delante del examen. Un calor que le permitía adquirir un entendimiento tan claro de lo que le preguntaban y un conocimiento bíblico y teológico tan profundo que no acertaba a comprender el porqué de su situación. Así las cosas, acabó cumpliendo su condena y posteriormente dedicó su vida a orar y ayudar al prójimo a través del sacerdocio. Su intención fue, desde el primer momento, trabajar en un monasterio como monje benedictino, y, de todos los monasterios ingleses en los que intentó entrar sin éxito, pues era rechazado por su pasado, sólo hubo uno que quiso acogerle: Nuestra Señora María de la Paz. Claro que este nombre también me lo he inventado para proteger a los monjes de allí, aunque la historia siga siendo real. Pero, sea como fuere, el caso es que ahí acaba su vida. Yo le conocí recién ordenado. Recuerdo que, cuando fui a verle, me encontré con la desagradable sorpresa de que había diez periodistas ingleses de renombre haciendo cola delante de mí para saber la historia de quien, para entonces, ya era una persona muy conocida en el mundo de Scotland Yard, como les decía al comienzo de la conferencia. Lo cierto es que la noticia había volado dentro de las cárceles y había llegado al mundo periodístico de Londres rápidamente, por lo que pensé que iba a rechazar entrevistarse conmigo. El abad me dijo: "No sé qué pasara, porque usted es la única mujer, la única extranjera y la única católica". Así que, como se pueden imaginar, parecía tener todas las de perder ante tanto periodista anglicano (aunque Albert fuera católico). No obstante, me escogió, y todavía estoy agradeciendo al Señor que tuviera yo esa inmensa fortuna. He estado un año y medio trabajando junto a él en el monasterio. Le he entrevistado muy a fondo, me he estudiado todos los tests psiquiátricos que le hicieron tanto en la cárcel como a la entrada del monasterio (porque también tuvo la enorme suerte de que el abad que le admitió fuera psiquiatra, lo que permitió que su caso fuera estudiado muy a fondo), y, puesto que estaba claro que no se trataba de una esquizofrenia, una psicosis o cualquier otro tipo de trastorno debido a las drogas, esto es, que estaba totalmente sano cuando entró, experimenté muchísima seguridad como entrevistadora. Por tanto, ésta es la historia que relato en Un mensajero en la noche. Digamos que puede haber un 85% de verdad y un 15% ficticio, que es mi personaje. Yo lo he querido disfrazar de periodista inglesa, porque yo no soy periodista, soy pedagoga. Además, soy madre de familia y la entrevistadora es soltera, aunque realmente éstos sean pequeños detalles sin importancia. Entonces, yendo a lo verdaderamente significativo de todo esto y por concluir el tema, quisiera leerles un fragmentito de una de las grabaciones de mis charlas con Albert, porque creo que sus palabras les pueden hacer comprender sus sentimientos, su necesidad de contar al mundo su historia con esa enorme alegría y ese enorme entusiasmo que le caracterizaban. Albert murió jurándome que todo era cierto, que jamás me había mentido y que su fe se basaba en un hecho místico inexplicable que él todavía no había conseguido entender con claridad. "Porque yo, María -me repetía una y mil veces-, no era digno de recibir un regalo así. No lo soy aún. Muero sin ser digno. Pero cuéntaselo al mundo, María, tanto a la gente normal como a los presos, las prostitutas, los mendigos, los desolados. A todos. Todos deben conocer mi historia, porque Él, en su infinita misericordia, me salvó. Que mi testimonio sirva, a través de tu novela, para que muchos crean". Y ahora quiero compartirte un hermoso tema dedicado a nuestro Ángel de la Guarda. Se un niño, reza como niño y veras a Dios como Padre. Cuando se lo dejamos a su Corazón...
July 04, 2010 09:03 AM PDT
Un célebre obispo alemán, Mons Ketteler, cuenta el siguiente hecho que lo marcó profundamente. Dios le reveló que una religiosa había sacrificado su vida por él, y que la fecundidad de su ministerio se debía a su oración. Le fue mostrado el rostro de esta religiosa, pero ignoraba dónde vivía. En sus visitas pastorales a los conventos de su diócesis, siempre pedía ver a todas las religiosas. Pensaba poder reconocerla algún día… En una oportunidad visitó a religiosas de una ciudad vecina y celebró la misa en su capilla. Cuando se estaba terminando la distribución de la Santa Comunión, su mirada se detuvo sobre hermana. Palideció y quedó petrificado por un instante, pero después volvió a componerse y le dio la Comunión a esta hermana que no se dio cuenta de nada, y concluyó la Misa con serenidad. Le pidió a la superiora que le presentara a todas las hermanas. Éstas comenzaron a llegar poco después. Pero, no encontrando a aquella que buscaba, le preguntó a la superiora: “¿Todas las hermanas están aquí? Y ella le dijo: “Excelencia, las hice llamar a todas, pero efectivamente, falta uno. Se ocupa del establo de una manera tan ejemplar que, en su celo, a veces olvida las demás cosas”. “Deseo conocer a esta hermana”, insistió el obispo. Poco después, llegó la hermana. El obispo palideció nuevamente y pidió que lo dejaran solo con ella. Le preguntó: “¿Usted me conoce? “Nunca lo he visto Excelencia” “¿Cuál es la devoción que más le agrada practicar? “La devoción al Sagrado Corazón de Jesús”, fue su respuesta. “Parece que usted realiza la tarea más pesada del monasterio” prosiguió el obispo. “Oh no, Excelencia, replicó la hermanita. Aunque es cierto que debo reconocer de que a veces me repugna”. “¿Qué hace cuando la asaltan las tentaciones? “Adquirí el hábito de realizar por amor a Dios y con alegría, toda tarea que me resulte pesada. Y se la ofrezco a Dios por un alma sobre esta tierra. A Él le corresponde elegir quién será el beneficiario. Ofrezco cada noche mi hora de adoración de 8 a 9 por esa alma” “¿Cómo se le ocurrió la idea de ofrecer todo esto por un alma? Y la hermana respondió: “Es una costumbre que ya tenía de chica, cuando iba a la escuela. El cura párroco nos había enseñado que debíamos rezar por los demás como lo hacíamos por nuestra familia. También nos decía: ‘Hay que rezar mucho por las almas que están en peligro de perdición. Pero como sólo Dios sabe quien tiene especial necesidad, lo mejor es ofrecer las oraciones al Sagrado Corazón de Jesús, confiándose a su sabiduría”. Es lo que hice, y siempre pensé que Dios había encontrado el alma apropiada”. “¿Desea conocer quién es aquella alma por la que usted reza?” “Oh no… ¡No es necesario!” Cuando se despidieron, el obispo no le había revelado su secreto… [Sor Emmanuel] EL HERMANO LLAVERO ¿crees que toda está perdido?
June 21, 2007 09:52 PM PDT
ESTE HERMOSO CUENTO DE RICARDO BASSO, ILUSTRADO POR ANTONIO SANDRO, RECOGE DE UN MODO EXTRAORDINARIO LA EXPERIENCIA DE MILLONES DE PERSONAS EN EL MUNDO, QUE AL IGUAL QUE LUCAS, -EL PROTAGONISTA DE ESTA HISTORIA - HAN TOMADO EN ALGÚN MOMENTO DE SUS VIDAS, UNA DECISÓN EQUIVOCADA. EL HERMANO LLAVERO En las frías noches de invierno, junto al agradable fuego de las hogueras, aún hoy, en rincones de la Vieja Europa, los abuelos cuentan a sus nietos esta legendaria historia... Hace mucho tiempo vivía en una simpática aldea un niño llamado Lucas. Soñaba todos los días con vivir como un monje en el antiguo e imponente monasterio que se erguía en lo alto de la colina, fuera de los muros de la ciudad. Los años pasaron hasta que, un día, Lucas, vio realizarse su sueño. Fue recibido como novicio. Profundamente devoto de Nuestro Señor Jesucristo, mostró gran piedad en su vida religiosa. Con mucha frecuencia lo veían de rodillas en la capilla, en fervorosa oración, ofreciendo a Dios con alegría, por intermedio de la Santísima Virgen, su radiante juventud. El abad y todos los monjes del monasterio tenían por él una gran admiración, tales eran su bondad y diligencia, y lo nombraron para el cargo de “hermano llavero”, función que él pasó a desempeñar con gran celo. Todas las noches era el último en acostarse: no podía dormir sin antes cerrar todas las puertas; y por la mañana, era el primero en levantarse: tenía que dejar todo listo para cuando el abad y sus hermanos de hábito despertasen para un día más de oración y trabajo. Un día, estando Lucas en meditación en el claustro junto al muro del monasterio, oyó a alguien, llamarlo desde afuera: — ¡Lucas! ¡Lucas! Sorprendido, se aproximó a donde escuchara la voz, y viendo una figura oscura, preguntó: — ¿Quién es Ud.? — ¿Lucas, no me reconoces? Soy Walfrido, tu amigo. ¿No te acuerdas de mí? Lucas reconoció en aquel hombre a un antiguo colega que había estudiado con él en la escuela de la aldea, cuando aún eran niños. Entre los dos se entabló una conversación, en la que recordaron aventuras pasadas, y Walfrido intentó convencerlo de abandonar la santa vida que llevaba, huyendo del monasterio. Al principio Lucas resistió con firmeza, argumentando contra esa idea. Pero lentamente fue sintiendo añoranzas de las “libertades” de otrora y fue cediendo a los embates de aquella fuerte tentación. Después de un largo diálogo, acabó oyendo la voz del mal consejero y, aquella misma noche, en cuanto todos en el monasterio dormían, cogió sus pocas ropas y se preparó para huir. Entretanto, antes de realizar la terrible apostasía, se arrodilló delante de una bella imagen de Nuestro Señor, que ocupaba un lugar de honra junto a la puerta principal del monasterio y le dijo: Soberano Señor, yo que te serví honestamente hasta hoy, día en que no puedo contener esta fuerza que me arrastra lejos de ti, te encomiendo las llaves de este monasterio. Y depositándolas sobre las manos de la imagen del Divino Redentor, partió. Transcurrió poco tiempo y, no sólo Walfrido, sino también otros falsos amigos que Lucas reencontró, lo abandonaron por completo. Su espíritu cayó en gran confusión, y le faltaba el coraje para volver al convento. ¡Se convirtió en un errante, llevando una vida impía y vergonzosa durante quince años! Él, que cuando era buen monje, hacía vigilias nocturnas delante del Santísimo Sacramento, ahora pasaba las noches en malos lugares, esclavo de sus vicios. Torturado por los remordimientos, y conservando aún una vaga esperanza de perdón, pasó un día cerca del monasterio en el que había vivido y sintió el deseo de preguntar a algún monje por el “hermano llavero” que había huido, pues quería saber que era lo que se comentaba a su respecto. Con el fin de no ser reconocido, se cubrió con su manto de modo que no le viesen todo el rostro. Se dirigió al portero de su antigua casa religiosa y preguntó: Decidme, hermano, ¿qué me cuentas de Lucas, el monje llavero? -Va muy bien -respondió el viejo monje- tan santo y devoto como siempre, desempeñando maravillosamente su oficio de hermano llavero. Todos los religiosos lo queremos mucho. Ya cumple veintiséis años en el convento, demostrando siempre gran piedad. Seguramente quieres hablar con él. Espera aquí que voy a llamarlo. Lucas quedó estupefacto. No podía comprender lo que acababa de oír. Permaneció inmóvil, esperando el momento del encuentro con el tal hermano llavero cuando vio, a lo lejos, viniendo en su dirección, un monje trayendo aquellas mismas llaves que hace quince años él, Lucas, había dejado en la imagen del Salvador. No podía creer lo que sus ojos veían: el monje tenía la fisonomía del propio Cristo, el cual, aproximándose, le dijo: -Lucas, hijo mío, durante quince años, con tu fisonomía, Yo desempeño el oficio de monje llavero y, por tanto, los demás monjes al mirarme, piensan que eres tú. Vuelve y continúa sirviéndome como si nunca hubieses huido, pues no conocen nada de tus errores, y creen que continúas con tu función. Haced penitencia para alcanzar el perdón de tus numerosas faltas y no vuelvas a pecar. Habiendo dicho esto, lanzó una última mirada de misericordia a aquel hijo pródigo y desapareció. Lucas, profundamente arrepentido y maravillado por ese grandioso milagro, cogió las llaves, vistió nuevamente su hábito religioso y retomó el oficio de hermano llavero, que ejerció hasta el día de su santa muerte. EL SECRETO DE LA FELICIDAD
May 01, 2008 10:38 PM PDT
En la década de los sesentas, cientos de jóvenes idealistas, líderes en universidades y organizaciones estudiantiles, soñaban con cambiar las cosas a través del activismo radical. Uno de ellos, Kent M. Keith, entonces estudiante en Harvard, defendía otra postura, anhelaba una ruta diferente. Para él, por loco que a veces pareciera el mundo, cada individuo podía actuar correctamente y contribuir a mejorarlo, tenía en sus manos el poder de influir positivamente en él. Entonces decidió escribir un manifiesto basado en diez mandamientos paradójicos que, con el paso de los años, han sido adoptados por personas de toda índole y condición, entre ellas la madre Teresa de Calcuta. Por mucho tiempo se tuvo la idea de que estos "mandamientos paradójicos" eran de la autoría de Madre Teresa, precisamente porque los tenía escritos en una de las paredes de su celda. Estos principios atemporales constituyen un credo moderno para alcanzar, como afirma Spencer Johnson en el prólogo, «una vida llena de sentido personal. Ésa que realmente vale la pena vivir. «Las personas son irrazonables, inconsecuentes y egoístas; perdónalas de todos modos. Si eres bondadoso, te acusarán de tener oscuros motivos egoístas; sé bondadoso de todos modos. Si tienes éxito, te ganarás amigos falsos y enemigos verdaderos, ten éxito de todos modos. Si eres franco y sincero, la gente puede engañarte; sé franco y sincero de todos modos. Lo que te cuesta años construir, alguien podría destruirlo en una noche; construye de todos modos. Si encuentras sosiego y felicidad, podrían envidiarte; sé feliz de todos modos. El bien que hagas hoy, muchos lo habrán olvidado mañana; haz el bien de todos modos. Da al mundo lo mejor que tienes, y quizá nunca sea suficiente; da al mundo lo mejor que tienes de todos modos. Ya ves, a fin de cuentas, todo queda entre Dios y tú; nunca fue entre el mundo y tú de todos modos.» Escribe estas palabras donde puedas verlas a diario, entonces podrás descubrir lo que Jesús, con su muerte y Resurrección, nos demostró. La Oración del Anawín
July 27, 2006 05:30 PM PDT
Por ROGER VARGAS CHOLES En arameo la palabra «anawín» significa “hombre pobre, cuya única riqueza es tener a Dios; hombre que cree y espera radicalmente en Él y, teniéndole en su ser, le basta para vivir”. La figura de estos hombres y mujeres conocidos también como “los pobres de Yahveh”, ha inspirado durante siglos a la gran mayoría de escritores espirituales. Quizá esto se deba a que la definición de lo que son los anawín concuerda con el ideal de lo que debe ser el orante, es decir, el hombre de oración. Pero, ¿quién es un orante? Es esencialmente un hombre de fe; un creyente que por su fe, confía plena y radicalmente en su Señor. Es uno en quien ese “Shemá”, ese credo hebreo que reza: “…Amarás al Señor tu Dios con todo tu Corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas…”, se hace experiencia, se convierte en modo de vida. Un anawín, en el contexto cristiano, es uno que por su disponibilidad a la acción del Espíritu se ha hecho imagen del Siervo de Yahveh, Jesucristo, manso cordero que no se resiste al mal. Es un cristiano que no ora, sino que -como lo dijera Juan Pablo II- deja que el Espíritu Santo ore a través de él “con gemidos inefables”. Es un verdadero orante; y a pesar de su humildad, sabe quién es, se reconoce hijo y no tiene dudas sobre quién es en verdad su Padre, pues el mismo Espíritu que le fue concedido en el bautismo le hace clamar “Abba”. TRES HOMBRES, TRES ORANTES San Basilio afirma que existen tres tipos de cristianos, por ende, tres tipos de orantes; dos falsos y uno verdadero. El primero, es el “cristiano mercenario o comerciante”. Su oración es un negocio y su vida de “virtud” existe sólo por interés; es un hombre que “practica” su fe como si fuese una transacción comercial. Se dice así mismo: “yo cumplo para que Dios me cumpla, yo doy para que Dios me dé”. De ahí que, cuando Dios permite en su vida acontecimientos que le desestabilicen, que le saquen de su cristianismo burgués, entre en crisis y se deshaga en reproches contra Dios: “¿Por qué permites esto si yo voy a misa los domingos, no robo, no mato, doy limosna…?” Esta es la típica persona que cree que sólo sus prácticas religiosas le obtendrán el favor de Dios. El segundo tipo de cristiano, según san Basilio, es el “esclavo”. Este hombre es el otro extremo de la cuerda. No profesa su fe por interés, como el mercenario, sino por miedo. La imagen totalmente distorsionada que tiene de Dios es la de un castigador implacable. Este hombre ve el cristianismo como una carga; es uno que por escandalizarse de sus pecados reniega de su frágil condición humana. Esto le lleva a alienarse en una “espiritualidad del esfuerzo”, pues piensa que sólo su esfuerzo le concederá el que Dios le ame. Por último, está el cristiano que es “hijo”. Este hombre no vive su fe por interés, ni por miedo, sino por amor. Al orar se siente y se reconoce hijo amado. Su oración “no es una conversación del hombre, simple criatura, con la divinidad, sino una conversación del hijo de Dios con su Padre Celestial para adorarle, alabarle, manifestarle su amor, tratar de conocer su voluntad y obtener de Él la Gracia necesaria para cumplirla” (Dom Columba Marmion). Para quien se siente hijo, “la oración es fruto del gozo y del agradecimiento”(San Nilo el Asceta). ¿Con cuál de los tres tipos de orantes nos identificamos? Es una pregunta que nos urge responder, sólo así sabremos dónde estamos. Si hacemos parte de los dos primeros, es decir, mercenarios y esclavos, debemos pedir la gracia de rechazar esas falsas imágenes de Dios; “la oración consiste en un rechazo de los conceptos, por el que permitimos a Dios –el Dios viviente- y no el objeto conceptual de los filósofos, revelarse en nosotros como una luz en medio de las tinieblas, como sucedió a Moisés en el Sinaí y con los apóstoles en el Tabor” (Emilianos de Simonos Petras). Ahora bien, independientemente de lo engañados que podamos estar sobre Dios, somos sus hijos y Él nos ama. Pidámosle la gracia de poder sentirnos como tales; que sea ahora su Espíritu el que nos haga rezar: “Padre nuestro que estás en el Cielo…” Oh Navidad...
December 25, 2009 02:05 PM PST
Una nueva Navidad, un nuevo día, una especial y única oportunidad para retomar caminos olvidados, sueños dormidos, anhelos que laten en lo profundo del corazón... Navidad... ¡ETERNA NOVEDAD DEL AMOR QUE SE HACE NIÑO! Llévame al pesebre... a la noche en que el sol brilló en medio de las tinieblas... Oh Navidad, eres Pascua de Amor, presencia y silencio, humildad y entrega infinita. Alégrate, Cristo ha nacido de María Virgen
December 24, 2009 12:30 PM PST
MES DE MARÍA
May 04, 2008 11:17 PM PDT
SI PIERDES LA COMPASIÓN. LO HABRÁS PERDIDO TODO
May 03, 2008 01:25 PM PDT
ELECCIÓN, LA CLAVE DE TODO
May 03, 2008 12:23 AM PDT
May 03, 2008 12:10 AM PDT
Son By Four CUBRIMIENTO ESPECIAL DE GAUDIUM
January 10, 2008 08:39 PM PST
Hola amigos. Ya les había contado hace unos meses sobre lo que ha sido para la agrupación Son by Four su regreso a la Iglesia Católica; ahora quiero compartirles algunas imágenes de su concierto en la Guajira el año pasado. Adquirir legalmente la música de Son By Four, y de otros muchos artistas católicos, es la mejor forma de que estos hermanos nuestros, a quienes Dios ha bendecido con un talento singular, puedan continuar su difícil labor evangelizadora. Sin necesidad de que tengas tarjeta de crédito, puedes comprar sus trabajos discográficos en algunos portales especializados de música católica como www.reddemusicacatolica.com Puedes enviar tu pago mediante giro postal a través de Western Union o Moneygram. Dos entidades que todos conocemos muy bien, y están en muchos de los supermercados de nuestro país.
January 10, 2008 06:42 PM PST
January 10, 2008 12:55 PM PST
January 10, 2008 12:51 PM PST
January 10, 2008 12:44 PM PST
January 10, 2008 09:00 AM PST
Amo el arte. Me gusta su trascendencia, su elocuencia, pero sobre todo su capacidad de suscitar emociones y pensamientos profundos. Siguiendo la costumbre del "Canto de las Miróforas", es decir, ofrecer elementos sonoros y visuales para atrevernos a pensar desde la esperanza; quiero compartir ahora con ustedes una de esas obras que en lo particular me "tocan" mucho. Se trata de uno de los temas de la banda sonora de "Mar Adentro". Una película que cuenta la historia de Ramón Sampedro, un tetrapléjico que quiere suicidarse. La pieza fue compuesta por Alejandro Amenábar, quien a su vez fue el director y productor de la película. El poema que van a escuchar, cuya letra les ofrezco abajo, y que ha sido "hilvanado" sobre esta composición maravillosa, no es menos que fantástico; es de la autoría de Ramón Sampedro, el protogonista de la historia. Espero lo disfruten como yo. (para escucharlo presiona PLAY) «Mar adentro, mar adentro, y en la ingravidez del fondo donde se cumplen los sueños, se juntan dos voluntades para cumplir un deseo. Un beso enciende la vida con un relámpago y un trueno, y en una metamorfosis mi cuerpo no es ya mi cuerpo; es como penetrar al centro del universo: El abrazo más pueril, y el más puro de los besos, hasta vernos reducidos en un único deseo: Tu mirada y mi mirada como un eco repitiendo, sin palabras: más adentro, más adentro, hasta el más allá del todo por la sangre y por los huesos. Pero me despierto siempre y siempre quiero estar muerto para seguir con mi boca enredada en tus cabellos.» Ache de JAMES CARRINGTON, una canción especial (TRADUCCIÓN)
October 03, 2007 03:08 AM PDT
Ache James Carrington Isn't it strange? The way things can change Life that you lead turned on its head Suddenly someone means more than you felt before House in its yard turns into hope I'm sorry but I meant to say Many things are on the way This one's for you Have I told you I ache? Have I told you I ache? Have I told you I ache For you? Have I told you I ache? Have I told you I ache? Have I told you I ache For you? The time that it took Riding wiles for my book Seems to have broken in half The gate that I shut Last time I got hurt Seems to have opened So All the world has been uknown It's trying to catch me up Tell me to appreciate here and now I'm sorry but I meant to say Many things are on the way This one's for you Have I told you I ache? Have I told you I ache? Have I told you I ache For you? Have I told you I ache? Have I told you I ache? Have I told you I ache For you? AHORA SU TRADUCCIÓN Ache James Carrington ¿No es extraña la forma que pueden cambiar las cosas? La vida que uno lleva da la vuelta sobre la cabeza, súbitamente alguien significa más de lo que he sentido antes, su casa y patio se transforman en mi hogar. Estoy apesumbrado por las todas cosas que quise decir a lo largo del camino; asi que esta va para tí. ¿Te he dicho del dolor que tengo? ¿Te he dicho del dolor que tengo? ¿Te he dicho del dolor que tengo por tí? ¿Te he dicho del dolor que tengo? y espero que no sea demasiado tarde ¿Te he dicho del dolor que tengo por tí? Parece haberse roto por la mitad la puerta que una vez cerré, pues la ultima vez que la abrí consiguió hacerme daño el mundo gira y trata de atraparme y decirme que aprecie el aquí y ahora. Dolce Sentire, una bella canción inspirada en San Francisco de Asís
August 31, 2007 08:58 PM PDT
July 08, 2007 08:36 PM PDT
Con ustedes... LAS MIRÓFORAS
June 28, 2007 08:32 PM PDT
June 25, 2007 07:27 PM PDT
En el año 1996, surge como una iniciativa de los hermanos Carlos y Jorge Montes y su primo Pedro Quiles lo que después de la llegada de Ángel López se convertiría en el grupo Son by Four. En su segundo Álbum, alcanzaron el éxito internacional cuando la canción " A Puro Dolor " se coloca en el primer lugar de las listas de popularidad en el mundo hispano, mientras su versión en ingles recorre Europa, especialmente España, Holanda, Suiza, Alemania y llegando a través de las ondas radiales a lugares tan distantes como Tailandia, Singapur y Japón. Pero con el éxito y fama del mundo, llegaron también los problemas. Todos nuestros sueños se hicieron realidad, pero en vez de felicidad, gozo y satisfacción, tantos premios y galardones habían traído consigo envidias, celos, avaricia y soberbia; terminando todo con una disputa en los tribunales por los derechos de la marca Son by Four y la salida de Ángel López del grupo. La Gloria del mundo no pudo llenar el vacío de nuestras vidas. Mientras luchábamos en vano por recobrar lo perdido, nos dimos cuenta poco a poco que no luchábamos contra fuerzas humanas. El Rey del Universo había puesto su mirada en tres muchachos del campo, inexpertos e indignos. Él tenía un plan mucho más importante para nosotros. Jesús hace su entrada triunfal en nuestras vidas, pero con Él venía también su muerte; muerte a la vanidad, al reconocimiento, a la vanagloria y a la fama que da el mundo, pero más importante aún, traía su resurrección a nuestras vidas. Aquella promesa, aquél Bautismo que una vez nos hizo parte del Pueblo de Dios, había reclamado lo que le pertenecía a Cristo desde antes de la Creación. Hoy, Son by Four pertenece sólo a Cristo y a su Iglesia y desde su parroquia en Ciales, Puerto Rico, somos enviados al mundo con un testimonio sencillo, sin armaduras, pero con aquella Piedra que sigue derribando gigantes: Jesucristo nuestro Señor. Recuerden que uno es el Bautismo, uno es el Cuerpo y uno sólo el Pan de Vida. Reciban la gracia y la paz que vienen de nuestro Padre, nuestro Señor Jesucristo y del Espíritu que nos santifica por siempre, Amen. Con Amor, Son by Four. Jueves,16 de febrero de 2006. ¿JUZGAS CON FRECUENCIA? (Autor desconocido)
June 24, 2007 08:56 AM PDT
Había un hombre que tenía cuatro hijos. Como parte de su educación él quería que ellos aprendieran a no juzgar a las personas y las cosas con la ligereza con la que solían hacerlo. Entonces, decidió enviar a cada uno de ellos, por turnos, a ver un árbol de manzano que estaba sembrado bastante lejos de su casa. En su país había estaciones, así que al primer hijo lo envió en invierno; al segundo, en primavera; al tercero, en verano, y al cuarto en otoño. Cuando todos habían ido y regresado, el padre los llamó y les pidió que describieran lo que habían visto. El primer hijo dijo que el árbol era horrible, lucía sin hojas y estaba retorcido, le pareció seco y sin vida. El segundo sostuvo que no era así, que el árbol estaba cubierto de brotes verdes y lleno de retoños que prometían nuevas ramas y flores. El tercer hijo no estuvo de acuerdo con ninguno de los dos, y dijo que el árbol estaba cargado de flores que emanaban un aroma muy dulce y que era el árbol más hermoso que jamás había visto. Pero, el último de los hijos, dijo que el árbol era diferente a como lo habían descrito sus hermanos, estaba cargado de manzanas maduras, completamente lleno de vida y bienestar. Entonces el padre les explicó que todos tenían razón, porque ellos sólo habían visto parcialmente la vida del árbol. Y añadió que por eso no se podía juzgar a una persona, si tan sólo se le había conocido en una de sus estaciones.” Es sorprendente observar la ligereza con que a veces juzgamos a los demás, sin darnos cuenta de que con nuestros comentarios, actitudes y comportamiento, podemos llegar a ofender, lastimar y aniquilar nuestras relaciones con los demás. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, esos comentarios negativos, que se hacen sin ninguna responsabilidad, hablando por hablar, terminan afectando y dañando la imagen, la dignidad y hasta la estabilidad de las personas. Si estuviéramos conscientes de las consecuencias de lo que decimos en el momento en que nos dejamos llevar por la emoción, seguramente pensaríamos antes de hacerlo y verificaríamos la veracidad de la información que supuestamente tenemos. Un primer contacto no necesariamente nos muestra quién es realmente esa persona. Recordemos que, muchas veces, nosotros mismos nos escondemos detrás de diferentes máscaras para proteger nuestra privacidad o debilidades, reservándonos para el momento cuando, habiendo comprobado la autenticidad de quienes acabamos de conocer, podamos mostrarnos tal cual somos. Cuando juzgamos desde afuera el comportamiento de otros, cerramos nuestro corazón y olvidamos ponernos en su lugar para saber qué sienten, qué piensan, pues sólo así podremos comprender mejor sus actitudes. UN DÍA POR LAS MONTAÑAS... Adrián Guacarán, EL NIÑO QUE LE CANTO AL PAPA
June 01, 2007 07:37 PM PDT
March 12, 2007 01:01 AM PDT
Soy un convencido del poder del arte. Por eso siempre he pensado que se logra mucho, mucho más a través de ella, que con los discursos vacíos y los conceptos áridos. Jesús lo sabía; y por eso, cuando hago una relectura –muy personal por cierto- de lo que fue el ministerio público de Jesús, siempre llego a la misma conclusión: pienso que existe una "faceta" de Jesús en la que poco o casi nada nos hemos detenido: Jesús era un artista, en su boca lo divino se hacia arte y el arte se trocaba en parábolas: la viña, el rebaño, la masa, la luz, la sal... todo en su predicación era luz, color y gracia. De hecho, su misma persona –con el misterio de la Encarnación-se introdujo en una “dinámica estética salvífica”, es decir Dios se hizo belleza humana, estéticamente palpable, para que por esta belleza –humana y divina- fuese salvado todo el género humano. De esto se desprende una consecuencia bastante seria para la Iglesia, «Cuerpo bello de Cristo», toda ella está llamada a transmitir está belleza de Cristo al mundo; un mundo deformado por el pecado y por el mal en sus múltiples manifestaciones: la corrupción, la violencia, la guerra… Precisamente, ahora que mencionamos esto, no podemos negar que en el tiempo en que vivimos, será el arte de lo bello lo que salvará al mundo. Casi como una profecía, Dostoievski ya lo había escrito en su libro "El idiota": “La belleza salvará la mundo… y la belleza es Cristo”. Como nunca antes, en esta hora del laicado, los cristianos de este nuevo milenio, hemos recibido la misión de llevar esta belleza, que es la belleza del Rostro del «Cristo Total», la Iglesia, a todos los hombres. Ya es hora de que en los "carteles" de nuestros proyectos pastorales, acciones evangelizadoras, comunidades y realidades eclesiales, el mensaje siempre antiguo y siempre nuevo del amor de Dios, se exprese de un modo más actual, más acorde al tiempo y al mundo de hoy. ¿Carteles? Está parábola te lo aclarará: Dicen que una vez, había un ciego sentado en un parque, con una gorra a sus pies y un cartel en el que, escrito con tiza blanca, decía: "POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO". Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio la vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue. Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Ahora su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconociendo sus pasos le preguntó si había sido él quien re-escribió su cartel y sobre todo, qué que era lo que había escrito allí. El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras". Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: "ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y... YO NO PUEDO VERLA" Moraleja: Cambiemos de estrategia cuando algo no nos sale, y verás que puede que resulte mejor de esa manera. Ya te imaginarás lo que nos toca como Iglesia. Para terminar quiero ofrecerles una espectacular composición, “Light of the World”, (Luz del Mundo) de Robert Lebel, sacerdote canadiense. Este tema fue el himno de la XVII Jornada Mundial de la Juventud, en Toronto, Canadá, en el año 2002. La versión que escucharán está en español, y en realidad es una canción muy especial. Justamente, en una de sus estrofas, se nos invita a ser -para el mundo- el “Rostro del Amor”, reflejo de la belleza de Cristo, «Luz del Mundo». Como todos saben, todos los “Domingos de Ramos” se celebra –en toda la Iglesia- la Jornada Mundial de la Juventud, y cada tres años una jornada especial en distintos países, la más reciente de este tipo fue la de Australia. Por eso quiero invitarlos a escuchar los himnos de las jornadas mundiales pasadas; todos son absolutamente espectaculares. LIGHT OF THE WORLD “Luz del mundo” (versión en español) Traducción: Jesús García Adaptación de la letra: Marta Cesteros Yagüe Intérpretes: Juan de Dios Fdez.-Caballero Heredia Marta Cesteros Yagüe José Luis Vicente Illera Susana de Torres González Laura de Pinto Briceño) Aquél a quien hemos podido ver Aquél que nuestras manos han podido sentir Aquél a quien pudimos escuchar El que reconocimos en nuestro corazón, aquí está; os lo anunciamos hoy. Resplandece con su luz, es del mundo el Salvador. Hay tantos entre tanta oscuridad y tantos en el mundo que duermen sin cesar. Hagámosles, hermanos, despertar, salir de su dolor, brindarles amistad y juntos enfrentar el temporal, seamos en la noche pregoneros de la luz. LA LUZ EN EL MUNDO SAL DE LA TIERRA SEAMOS PARA EL MUNDO EL ROSTRO DEL AMOR LA LUZ EN EL MUNDO CRISTO ES LA LUZ SEREMOS SU REFLEJO Y POR SIEMPRE BRILLAREMOS CON SU LUZ Hay tantos que se pierden al buscar sentido de vivir, razones para amar. Si los pudiéramos acompañar, compartir su dolor, presentarles a Jesús, quizás ellos pudiesen comprender que es en el partir del pan que podemos renacer. LA LUZ EN EL MUNDO... No servirá la sal sin su sabor y no iluminará, escondida, la luz. La Gracia llene nuestro corazón y el Espíritu de Dios nos inunde con su Don. Que nuestra vida alumbre con la luz, La justicia y el amor De nuestro Señor Jesús. "El reto fue grande, pero confié en el Espíritu Santo, pidiendo y esperando la gracia de la inspiración." (Padre Robert Lebel, compositor) BIENES INVISIBLES, UNA HISTORIA QUE NOS ENSEÑA QUE LO MATERIAL NO ES LA FELICIDAD
December 19, 2006 11:20 AM PST
Autor: Bernardino Piñera Carvallo Tomás es un chico de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en su solo cuarto, en una pequeña ciudad del norte de Escocia. La víspera de Navidad, en su cama, el chico espera, ansioso, la venida de Papá Noel. Según la costumbre de su país, ha colocado en la chimenea una gran media de lana, esperando encontrarla, a la mañana siguiente, llena de regalos. Pero su mamá sabe que no habrá regalos de Navidad para Tomás por su falta de dinero. Para evitar su desilusión, le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como el cariño de la mamá, por ejemplo. Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve su media vacía. La recoge con emoción y alegría y se la muestra su mamá: "¡Está llena de bienes invisibles!", le dice, y se le ve feliz. Por la tarde va Tomás al salón parroquial donde se reúnen los chicos, cada cual mostrando orgulloso su regalo. "¿Y a ti, Tomás, qué te ha traído Papá Noel?", le preguntan. Tomás muestra feliz su media vacía: "¡A mí me ha traído bienes invisibles!", contesta. Los chicos se ríen de él. Entre ellos Federico un niño consentido quien tiene el mejor regalo pero no es feliz. Por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene marcha atrás, y enfurecido destruye el valioso juguete. El papá de Federico se aflige, y se pregunta como podría darle gusto a su hijo. En eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su media vacía. Le pregunta: "¿Que te ha traído Papá Noel?" "A mí bienes invisibles", contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico, y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de una mamá. El papá de Federico comprendió. Los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo. Tomás había descubierto, gracias a su mamá, el camino a la felicidad. ADESTE FIDELES Te invito a que escuches ahora uno de los más hermosos villancicos: Adeste Fideles laeti triumphantes Venite, venite in Betlehem Natum videte Regem angelorum Venite adoremus, Venite adoremus Venite adoremus Dominum Et nos ovanti, gradu festinemus Venite adoremus, Venite adoremus Venite adoremus Dominum Engrege relicto humiles adcumas Vocati pastores in properant Natum videte Regem angelorum Venite adoremus, Venite adoremus Venite adoremus Dominum Et nos ovanti, gradu festinemus Venite adoremus, Venite adoremus Venite adoremus Dominum EN ESPAÑOL: Venid, venid fieles ha nacido el Niño Jesús, nuestro Salvador, venid a Belén. El Rey del Cielo ha venido al mundo. Venid a contemplarle venid y adoradle, venid y adoradle es nuestro Señor. Venid a contemplarle venid y adoradle, venid y adoradle es nuestro Señor. Si no te cambia la vida, ¿qué sentido tiene el amor? I
December 11, 2006 08:43 AM PST
SUCEDIÓ EN MEDJUGORJE
November 21, 2006 05:42 PM PST
October 05, 2006 08:10 PM PDT
September 19, 2006 08:09 AM PDT
Recuerda el Dolor de Israel
September 07, 2006 06:56 PM PDT
September 06, 2006 07:17 PM PDT
August 12, 2006 04:29 PM PDT
July 19, 2006 10:37 AM PDT
July 11, 2006 11:28 AM PDT
July 10, 2006 04:51 PM PDT
June 23, 2006 07:13 AM PDT
June 19, 2006 07:48 PM PDT
June 18, 2006 11:53 AM PDT
June 18, 2006 10:46 AM PDT
June 17, 2006 06:41 PM PDT
June 08, 2007 10:57 AM PDT
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Podcast SummaryMiróforas es, en pocas palabras, un espacio sin mayores pretensiones. Sólo busco que aquí puedas encontrar una que otra palabra o melodía que te anime a seguir adelante. Su nombre obedece al famoso icono de «Las Miróforas», las mujeres que muy de madrugada fueron al sepulcro de Jesús llevando aromas para embalsamar su cuerpo. Las miróforas, las portadoras del "myron" (un aceite perfumado, de ahí su nombre) son también imagen de lo que todos los cristianos debemos ser, y que San Pablo define como "portadores del buen olor de Cristo".
About Siervo De la GospaPeriodista y educador católico nacido en Cartagena de Indias el 29 de septiembre de 1979. Apasionado por el arte, la música y la catequesis mistagógica basada en la "Teología de la Belleza". Followers
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